Pensando en nuestras queridas madres
dolientes en el Día de las Madres
Por Joanne Cacciatore Una Historia del Día
de las Madres
La ausencia de nuestro querido hijo (a) durante la época de Fiestas
puede ser un estresor abrumante para las familias dolientes. ¿Podré
sobrevivirlo? ¿Es normal lo que siento? ¿Debo ignorar las festividades
este año? Estas son preguntas que me he hecho durante los primeros
años que siguieron a la muerte de mi hija. Me gustaría compartir
con ustedes algunos puntos generales que me han ayudado a manejar
la muerte de mi bebé durante las fiestas.
- Acepto y abrazo la probabilidad de dolor. No descarto
que seguramente será una época dolorosa. Por supuesto
que estoy agradecida de lo que sigo teniendo, y sin embargo, reconozco
que estaré abrumada por lo que he perdido. Preparándome
de esta forma, no tengo expectaciones inalcanzables de mí,
de mis emociones o de mi conducta. Al mismo tiempo, reconozco
que seguramente tendré momentos placenteros y disfrutables
y que no debo sentirme culpable por esto.
- Me preparo para la potencial insensibilidad de otros.
Seres queridos bien intencionados que no nos quieren ver en duelo
pueden tratar de apresurarnos al través de él. Algunos
pueden insistir en "alegrarnos" continuamente. Otros
pueden darte consejo de lo que puedes o no puedes hacer e incluso
de lo que debes y no debes sentir. He encontrado que lo mejor
es ignorar sus bien intencionados consejos y reclamar mis propios
sentimientos. Nadie, excepto un padre doliente, puede entender
lo profundo de mi dolor. Algunas de las emociones con las que
me encuentro lidiando cada festividad (y en ocasiones, en cualquier
día) son:
Tristeza.- La pérdida es abrumadora y me encuentro
pensando cómo serían las cosas si mi hija estuviera
aquí.
Depresión.- Muchos días, particularmente
la semana anterior a la festividad en cuestión me siento
indiferente, aislada y desesperada.
Ansiedad.- Me siento incierta de las reacciones puedo
tener y en la frecuencia de los estallidos de emociones (incluso
en el supermercado) que me asustan y me sorprenden.
Ira.- ¡Estaba enojada con todos y por todo! No tengo
a mi bebé, pero mi vecina y mi familiar si tienen al
suyo. ¡Es injusto! Perdía la paciencia fácilmente.
No costaba mucho provocarme durante este tiempo.
Culpa.- Los "hubiera", "pudiera"
y "quisiera" son agonizantes. Incluso cuando sabía
que no había nada que yo pudiera hacer que evitara la
muerte de mi bebé, la culpa me seguía como una
nube negra. Ninguna razón, por lógica que fuera,
me puede quitar la sensación de culpa, así que
suelo perdonarme a mi misma, asegurándome que hubiera
dado mi propia vida por la vida de mi hija en cualquier momento.
Apatía.- Hay muchas ocasiones, años después
de su muerte, en los que casi no tengo sentimiento alguno. No
me importa nada, similar a lo que sentía durante las
semanas que siguieron a su muerte. Aturdimiento, confusión
y desorientación son ingredientes de la apatía.
Permitirte sentir tus propias emociones pueden ayudarte a sanar,
a reconciliarte contigo misma y a descubrir quién eres.
Ten en mente que los sentimientos no son buenos o malos... simplemente
son.
- Cuidaba de mí misma y de la memoria de mi hija muerta.
Me sentía tan fuera de control en ocasiones. Pero siempre
había formas de volver a tener control sobre mi vida y
recordar la vida de mi bebé. Me di cuenta que lo mejor
era no hacer cambios drásticos en mi vida al principio
de mi duelo. Generalmente, la mayoría de las tradiciones
y rituales que nuestra familia tenía antes de la muerte
de mi hija permanecieron. Pero esta era una gran oportunidad para
convertir mi dolor en algo positivo. Nuevos rituales formaron
parte de nuestra tradición, en memoria de nuestra adorada
bebé. Aquí hay algunas opciones para familias que
quieran incluir a su bebé en la celebración de las
festividades:
- Recuerda a tu hijo(a) decorando su tumba. Nosotros compramos
un pequeño árbol de Navidad y nuestros otros hijos
ayudaron a decorarlo. Compramos globos y peluches y los dejamos
junto con las tarjetas, notas y fotografías en el cementerio.
Es una purga emocional que puede ayudar a la familia a sanar,
recordar y amar junta.
- Inscríbete en el centro comercial de tu comunidad para
formar parte del Programa Ángel de Navidad. Nosotros
buscamos una niña de la edad que tendría la nuestra
y nos tomamos el tiempo de escoger el juguete que ella pidió
y uno extra que pensamos le gustaría a nuestra pequeña.
- Dona el dinero que hubieras gastado en tu hijo en las fiestas
y dalo a tu asociación no lucrativa preferida, en nombre
de tu bebé.
- Recuerda a tu bebé en tarjetas navideñas, si
así lo quieres. Desde que nuestra hija murió,
enviamos tarjetas de Navidad en su memoria. ¡Me niego a permitir
que otros se olviden de ella! Por ejemplo, una de nuestras tarjetas
decía: "Queremos recordar a nuestra querida hija,
Cheyenne, y abrazamos los recuerdos que nos dejó. Toma
el tiempo para recordar los momentos especiales que compartes
con tus seres queridos."
En medio de las risas y celebraciones
Voltearé mi para otro lado
Y lloraré lágrimas de tristeza
Ya que recuerdo la pieza faltante
Que no podrá reemplazarse
Con regalos y fiestas
Te recuerdo con amor
Incluso cuando los otros no.
Dear Cheyenne© 1996 revisado en 1998 por Joanne Cacciatore
Ya que no estás esta fiesta,
Me pregunto que podría darte hoy.
Cómo te envolvería en un cálido abrazo,
Una cálida sonrisa que no puedes ver;
Cómo marcarlo para que sepas
Que la tuya es la del moño esmeralda,
Envuelta en azul y plata que refleja
Las luces titilantes que bailan en círculo
Alrededor del árbol fresco y fragrante.
Desde que te fuiste a menudo camino
Los caminos iluminados que solíamos recorrer
Y ahí,
Entre los helechos y cedros,
Pesados por las primeras nieves de invierno,
Veo entre las noches de diciembre
Y espero ver tu sombra familiar
En el reflejo plateado de la luna.
Desde que te fuiste,
A menudo recuerdo
Cómo susurrabas a mi oído,
Entre las lágrimas he aprendido a ver
En esos días soleados
Sólo tú y yo
Recordando a quién más amé;
Recordando,
Como tú lo pediste,
Ya que aprendo, con tu ayuda,
A encontrar al sol sobre la lluvia
Y el arco iris de colores
Más allá del dolor,
Allá en lo alto de la Cascada
Encontrarás enmarcado de azul
Ya que no estás en esta fiesta
Este poema es mi regalo de amor.
© 1999 por Aarón Espy
Traducido por Carla Hoffmann, de FUNDACIÓN ESPERANZA, para
The MISS Foundation, en memoria de César (04/06/97), Josephine
(09/03/97) y Carlota (12/02/98)
|